VIAJA SON DOS DÍAS

Mi surrealista experiencia de viajar a Corea del norte

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Seguramente te hagas muchas preguntas sobre cómo terminé de viaje en Corea del norte. También puede que estés preguntándote si se puede viajar a este país. En este artículo te cuento cómo es la experiencia de viaje a Corea del norte.

En 2012 empecé mi carrera profesional trabajando en escuelas internacionales. La crisis me había empujado a hacer las maletas fuera de España. Y me surgió una oportunidad para dar clases de empresariales y matemáticas en China.

Para mí era un sueño. Aunque todavía no había puesto un pie en Asia, siempre soñé con lo exótico de aventurarme en esas tierras tan lejanas.

Así que viendo las pocas oportunidades laborales de España en esos momentos, no me lo pensé.

¿Cómo surgió la idea de ir de viaje a Corea del norte?

Los chinos celebran su día nacional el 1 de octubre. Para conmemorarlo, todo el país disfruta de una semana de vacaciones. Se celebra la primera semana de octubre.

Un compañero de trabajo, profesor de historia, tenía mucha curiosidad de ir a Corea. Así que convenció a un grupo de 6 compañeros para viajar juntos durante las vacaciones.

¿Se puede ir de viaje a Corea del norte?

Realmente nunca me había planteado ir a Corea del norte. Tras la propuesta de mi amigo, no me lo pensé 2 veces. ¿Cuántas veces tienes en tu vida de ir a tan misterioso país?

En realidad, casi todo el mundo puede visitar este país. Actualmente, los estadounidenses no pueden entrar. Pero en mi viaje del 2013, viajé junto con 3 americanos.

De todos modos, ir a Corea del norte no es tan sencillo como ir a Ho Chi Minh City o Ciudad de México. Estas son algunas de las condiciones:

  • 1) Contratar un tour con una agencia
  • 2) Volar desde China. La mayoría de vuelos y tours salen desde Pekín. Aunque realmente hay algunos vuelos desde Vladivostok (Rusia) y Mongolia
  • 3) Salvo algunos vuelos puntuales, la aerolínea con la que viajas a Corea es “Air Koryo” (la aerolínea nacional)
  • 4) Durante el viaje has de ir siempre acompañado de 2 guías turísticos locales

Mi experiencia en el viaje a Corea del norte

Sin duda, es uno de los viajes que más recuerdo.

El viaje comenzabas a vivirlo desde unas semanas antes de la partida. Unos días antes de salir a Pionyang, tuvimos una reunión con la agencia de viajes. Allí nos explicaron cómo iba a ser el viaje. Pero lo más curioso es que nos dieron una lista de cosas que estabas permitidas y otras que no.

Reglas

Por ejemplo, estas cosas no estaban permitidas:

  1. Sacar fotos de edificios a medio construir
  2. Fotos no completas de estatuas de los Kim
  3. No puedes usar moneda local
  4. Puedes comprar una tarjeta SIM local. Pero no puedes llamar con ella al extranjero
  5. No doblar un periódico si lleva la imagen de Kim Jon-Un

El día de partir a Corea también fue muy surrealista. Todos los integrantes de mi grupo y yo estábamos muy nerviosos. Realmente no sabíamos qué esperar de este viaje.

Embarcar con la aerolínea de Corea del norte fue muy peculiar. Desde los vestidos de las amables azafatas, hasta la comida que nos sirvieron. Además, todos nos quedamos con miedo y risa al mismos tiempo cuando vimos el primer vídeo del vuelo: nos enseñaron con música militar el poderío del ejército de Corea del norte. Imágenes de misiles, desfiles militares y por supuesto, Kim Jong-un.

El primer día en Pyongyang íbamos todos con mucha cautela. Preguntábamos a cada instante cosas muy tontas por temor a meternos en problemas. Preguntábamos constantemente si estaba permitido tomar fotos, ir a la esquina o incluso al baño. Si hay algún país donde no quieres meterte en problemas, ese es Corea del norte. Y si no, puedes leer esta historia de lo ocurrido a un joven estadounidense.

Pero poco a poco nos fuimos calmando. Nos dimos cuenta que siguiendo las reglas, no tendríamos problemas. Nos repetíamos, no hagamos nada estúpido.

De todos modos, puedes cometer algún error aunque sea sin querer. De hecho, vimos cómo un guía turístico se metía en problemas. En el palacio de Kumsusan, donde yace el cuerpo embalsamado de Kim Jong-il, vimos desaparecer al guía. Esta era la regla: al entrar a la sala donde estaba el cuerpo embalsamado, teníamos que hacer 3 reverencias. A los 2 lados y al pasar junto a su cabeza. El guía turístico tuvo un despiste y también hizo una reverencia a los pies. Inmediatamente los guardias de seguridad se lo llevaron y ya no supimos de él.

Libertad

En todo momento, nos hacían saber que éramos libres en Corea. Que podíamos hacer lo que quisiéramos. En realidad, eso no era del todo cierto. En todo momento nuestro grupo de 12 viajeros iba acompañado de 3 guías turísticos: un hombre, una mujer y una joven que estaba haciendo prácticas. Estas 3 personas eran muy afortunadas. Esta profesión solo se consigue con buenas influencias. Los 3 tenían un buen estatus social y vivían bien.

Además, aunque nos decían que éramos libres de ir a cualquier lugar, siempre había un límite. Por ejemplo, teníamos que estar siempre donde nos pudieran ver. O en nuestro hotel, no podíamos salir de sus inmediaciones. Se encontraba en una isla en medio del río Taedong. Por lo que el hotel solo tenía una entrada y salida que estaba vigilada.

Los dueños de la agencia de viajes y guías nos decían que era por nuestra seguridad. Pero a nosotros nos daba la sensación, que no querían que viéramos más allá de lo planeado. Realmente, nuestro transporte iba por las mismas calles. Siempre seguía la misma ruta.

Tráfico

Otra cosa que nos llamó la atención fue el escaso tráfico en el país. Por lo tanto, era prácticamente imposible tener un accidente en Corea del norte.

La mayoría de coches que vimos eran de gama alta. Y todos nos echamos a reír cuando uno de los guías se disculpó por la cantidad de tráfico ya que era hora punta. Nos miramos unos a los otros y pensamos, ¿esto es la hora punta? ¿Cómo estarán las calles de vacías el resto del día?

Comida

La comida que nos ofrecían estaba deliciosa. No cambia mucho con los platillos tradicionales que se ofrecen en Corea del sur.

Todas las comidas fueron servidas en el hotel donde nos hospedábamos o en los restaurantes ofrecidos por el tour. Nunca pudimos elegir dónde comer.

Como curiosidades, sí pudimos beber alcohol en Corea. Normalmente teníamos acceso a la cerveza local de la marca “Taeonggang”. También pudimos beber en una de nuestras paradas en una fábrica de cerveza artenal.

Solo hubo un plato que no probé en el viaje. Se trataba de sopa de carne de perro. La mayoría de los viajeros nos negamos a probar la sopa.

¿Qué se puede ver en el viaje a Corea del norte?

No esperes museos interesantes o lugares bonitos que presumir en tus fotos. Mi experiencia se puede resumir en visitas a:

  1. Lugares relacionados con la familia Kim: la casa y poblado donde nació el abuelo de Kim Jon-un (Kim Il-sung), el mausoleo donde fue enterrado y estatuas de Kim Il-sung y Kim Jong-il (padre)
  2. Lugares relacionados con la guerra: un museo y un barco arrebatado a los americanos
  3. Cementerios: uno con los caídos cuando intentaban librarse del dominio japonés, y el otro de la guerra con Corea del sur
  4. Propaganda comunista: estatuas relacionadas con el partido comunista

Las únicas excepciones fueron la visita a una sauna y a un parque de atracciones. Con la visita a estos lugares intentan demostrar al turista que la vida en Corea del norte es completamente normal y no son un país subdesarrollado.

Las visitas estos lugares fueron surrealistas. Fuimos el primer grupo de turistas en ir a la sauna dado que acababa de ser inaugurada. Fue divertido aunque un poco incómodo. La regla en la sauna era que debíamos ir desnudos. Había una sección solo para hombres y otra para mujeres. El caso es que como la mayoría de locales nunca habían visto un extranjero, se quedaban contemplándonos descaradamente a pesar de ir desnudos.

La experiencia en el parque de atracciones también fue totalmente surrealista. Primero que nada, resaltar que era una actividad que no estaba en la ruta inicial. Nos anunciaron al final del segundo día que tenían una sorpresa y nos iban a llevar a un parque de atracciones. Nos llevamos las manos a la cabeza pensando: ¿un parque de atracciones con tecnología norcoreana? Mmmm, mejor no, gracias. Pero el guía nos aseguró que la tecnología era europea.

El parque estaba casi desierto. Ni un alma. Era como un sueño, porque no teníamos que hacer cola en ninguna atracción. Decidimos subir primero a una atracción en la que subes sentado una silla a decenas de metros de altura y desciendes rápidamente en vertical. Grave error (o no, depende cómo lo veas. Así ahora puedo contar otra historia interesante).

Tras estar en lo más alto de la atracción, esperábamos nerviosos el momento de la caída. Pasaban los minutos y la atracción seguía en lo más alto. 1 minuto, 5, 10, 30…estuvimos una hora arriba de la atracción. Había un fallo técnico y mis amigos y yo pensábamos: ¡¡vamos a morir en Corea del norte!! Ni nuestras familias sabían que estábamos allí para no preocuparlas. Nos imaginábamos entre risas que les dieran las noticias a nuestros padres que habíamos fallecido en un parque de atracciones en ¡Corea del norte!

Finalmente, entre los nervios y el frío en lo más alto de la atracción, finalmente arreglaron la atracción y nos pusimos a besar el suelo. Cuando estábamos arriba atrapados juramos no volver a subir a otra atracción si lográbamos sobrevivir…pero en 5 minutos ya se nos había pasado el susto y nos fuimos a otra.

Interacciones con norcoreanos

Prácticamente, no pudimos interactuar con ninguno. El viaje a Corea del Norte estaba totalmente controlado y planeado. Aunque los guías nos decían que podíamos acercarnos a locales, era muy complicado. Entre otras cosas, porque no había casi nadie en la calle ni en los lugares donde íbamos.

El lugar donde más pudimos interactuar con locales fue en el palacio Kumsusan. A la salida del mausoleo, había una multitud de norcoreanos. Y aunque no podíamos entendernos hablando, nos reímos bastante juntos. Fue de las pocas veces que vimos a locales sonriendo o riéndose. También pudimos sacarnos varias fotos juntos.

Otro de mis momentos favoritos fue en el museo de la guerra. Al llegar a Corea del norte, pregunté si podía comprarme una camiseta de la selección de fútbol. Me dijeron que sí, pero que tenían que encargarla y la podría comprar en un par de días. Cuando finalmente tuve la ocasión de ponérmela, ya no me la quité el resto del viaje. A los coreanos se les iluminaban los ojos cuando me veían con ella. Se ponían muy contentos al verme vestirla.

Al llegar al museo de la guerra, vimos unos militares jugando a fútbol. Así que nos unimos a un partido con ellos. Intenté convencerles en broma que me dieran la nacionalidad y pasaporte para poder jugar el mundial con Corea del norte. Realmente fue uno de los momentos favoritos de mi viaje.

¿Qué hacen los norcoreanos por diversión?

Al tener tan poca libertad para circular durante el viaje, no tuvimos la ocasión de ver qué hacen los norcoreanos en su tiempo libre.

Aunque la guía turística en prácticas me contó qué hacía en su tiempo libre. Era una chica al comienzo de su veintena. Se le veía de una posición acomodada, sin limitaciones económicas.

A la pregunta de qué para divertirse, no supo qué responderme. Tras mucho insistir y darle ejemplos de qué hacemos en occidente, me dijo que iba al parque con su familia y al karaoke de vez en cuando con amigos. Me contó que estaba feliz porque ahora se podían finalmente cantar varias canciones en inglés de películas Disney.

También le pregunté qué pensaría su familia si tuviera un novio extranjero. La mujer se espantó y dijo que su familia nunca lo permitiría.

Inspección de policías al salir del viaje

Tras 4 días de viaje a Corea del Norte teníamos la sensación que habían sido suficientes. Las agencias de viajes ofrecen tours de más duración. Pero mi grupo y yo teníamos la sensación que con 4 días ya habíamos saciado nuestra curiosidad sobre Corea del norte. Ya habíamos tenido bastantes excursiones relacionadas con la guerra, propaganda comunista o la familia Kim.

Al salir de Corea teníamos 2 opciones: con tren o avión (la entrada solo era posible volando). Los no americanos elegimos por curiosidad regresar a Pekín en tren. Digo los “no americanos” porque ellos solo tenían la opción de regresar en avión.

Mereció la pena la experiencia a pesar de las 24 horas de trayecto. Pudimos mejor los paisajes de Corea y zonas más apartadas de Pyongyang. Además, tuve una conversación muy interesante con unos atletas y entrenadores nacionales durante el trayecto. Iban de camino a una competición en Pekín. Uno de los entrenadores me contó su maravillosa experiencia compitiendo en los juegos olímpicos de Barcelona en 1992.

El trayecto fue muy largo y tras muchas horas no dejábamos de preguntarnos si ya habíamos cruzado la frontera con China. Entre risas, salimos rápidamente de dudas al ver multitud de luces y rascacielos. Algo de lo que carece Corea del Norte.

En la frontera el tren se detuvo y tuvimos un control policial. Algo completamente normal. Allí los policías nos revisaron las cámaras por si no hubiéramos seguido las reglas. Según nos comentaban los guías, lo peor que podría pasar es que tuviéramos que borrar algunas fotos. Aunque vivimos esos momentos con mucha tensión, todo estuvo tranquilo.

Por último, los guardas de seguridad se pusieron muy contentos cuando uno de mis amigos les ofreció cigarrillos Cohiba. Corea del norte y Cuba tienen muy buenas relaciones por los lazos comunistas.

Seguridad

“¡Estás loco!”, ¡Qué suerte que no te haya pasado nada!”, “¡Qué atrevido!”

Estás eran algunas de las reacciones de amigos y familiares tras mi viaje. Aunque realmente, viajar a Corea del norte es muy seguro. Bueno, seguro si sigues las reglas.

Este país cuenta con uno de los índices de crimen más bajos del mundo. Además, apenas hay tráfico. Así que siguiendo las reglas, no tendrías que pasar por ningún susto.

Precios

Un viaje a Corea del norte no es barato. No existe la posibilidad de elegir tus propios vuelos, hoteles or restaurantes. Sin un tour contratado con una agencia de viajes, no puedes viajar hasta el país asiático.

Un tour de 4 días y 3 noches cuesta un mínimo de 1,130 euros. El precio puede subir hasta los 2,800 euros por persona (8 días y 7 noches).

En esta página web puedes ver más precios.

¿Merece la pena el viaje?

Depende. Un viaje a Corea del Norte no es para todo el mundo. ¿Para qué tipo de viajero recomiendo este viaje?

  1. Viajeros aventureros. Aquellos que ya hayan recorrido varios países no tan cómodos para viajar y no tengan miedo a experiencias fuera de los común.
  2. Si te gusta la historia y destinos relacionados con el comunismo.
  3. Si quieres viajar a un lugar donde parece que se ha detenido el tiempo.
  4. Si tienes curiosidad de ver cómo es por dentro un país aislado del mundo.

¿Mereció la pena el viaje según mi experiencia? Totalmente. Aunque la verdad es que no regresaría con las condiciones actuales.

Me explico. La experiencia fue extraordinaria. Lo pasamos genial y conocimos desde dentro un país tan misterioso como Corea del Norte. Además, algunas de mis mejores anécdotas viajeras sucedieron allí.

Pero por otro lado, nos dio la sensación después de viajar 4 días que ya no había nada más que hacer ni ver. El hecho que no tengas libertad de movimiento no ayuda a la experiencia. Nos hubiera gustado explorar el país por nuestra cuenta. Pero eso es algo que quién sabe si será posible algún día.

¡Hola!
Viajero con sombrero vietnamita en Ninh Binh, Vietnam

Mi nombre es Alberto, autor de ‘Viaja, son dos días’

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